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LOS MERCADOS SIEMPRE
EXAGERAN. Están obligados a anticipar
tendencias, y las exageraciones están a la orden del día, tanto al alza
como a la baja.
DÍA DEL MES.
Los precios de los títulos suelen subir los primeros días de cada mes. De
ahí que si se compra en la última semana del mes anterior y se vende en la
primera del siguiente, el inversor tiene muchas posibilidades de sacar
beneficios de su inversión en un período de tiempo muy corto.
DÍAS DE LA SEMANA.
Se catalogan de la siguiente forma. Los martes, miércoles y jueves son,
por lo general, estables, sin grandes oscilaciones, mientras que los lunes
tienen un perfil claramente bajista y los viernes, alcista.
ENERO.
Para muchos analistas, enero es un reflejo de lo que va a suceder todo el
año. De hecho, consideran que la tendencia de los mercados en los primeros
cinco días de este mes se puede extrapolar al final del ejercicio.
DIVIDENDOS.
El precio de las acciones sube conforme se va acercando la fecha de
reparto de dividendos y desciende una vez se ha realizado éste. Una
táctica habitual entre los inversores consiste en comprar los títulos a un
precio alto, justo antes de que la compañía entregue dividendos, cobrar
éstos e, inmediatamente después, vender las acciones ya a un precio más
bajo. Así, se obtiene la rentabilidad del dividendo y, a su vez,
minusvalías (pérdidas patrimoniales), lo que a efectos fiscales puede ser
muy ventajoso.
VACACIONES.
Si se analizan los períodos vacacionales que tengan una duración mínima de
una semana, se podrá comprobar como, por lo general, la última sesión
bursátil previa a dichas vacaciones sigue un comportamiento alcista.
RALLY DE FINAL DE AÑO.
En los últimos meses del año, especialmente en diciembre, los mercados
cogen carrerilla y obtienen importantes revalorizaciones. A ello
contribuyen dos factores. El primero es que, el 30 de Diciembre, los
gestores presentan los balances de sus fondos de inversión y, para esa
fecha, siempre intentan que todo el patrimonio del fondo esté invertido en
renta variable y que no haya hueco de liquidez alguno. El otro factor es
que muchos partícipes a finales de año, por motivos fiscales, realicen
aportaciones a sus planes de pensiones. Estos planes, por lo general,
tienen un alto porcentaje de su patrimonio invertido en renta variable,
por lo que, al llegar dinero fresco al parqué, la bolsa se va a las
alturas.
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